Glosario cannábico para principiantes

Poder entender las diferencias entre las semillas feminizadas y autoflorecientes puede resultar difícil para un cultivador inexperto. La falta de información oficial nos hace recurrir a distintos tipos de foros que contienen una cantidad enorme de opiniones de distintos cultivadores; algunos muy buenos, como también otros igual de inexpertos que el lector.



A continuación explicaremos las diferencias más generales y que más pueden interesar a un cultivador novicio. La cannabis es un género con 3 especies:

Cannabis Sativa: La más popularmente conocida. Tienden a ser más grandes que las otras especies, más abundantes y se desarrollan a lo largo del tallo. Su efecto es más físico que el de sus compañeras, suelen ser energéticas, risueñas y hasta psicodélicas.

Cannabis Índica: Su tamaño es mediano en comparación al resto, son anchas y se asemejan a un arbusto. Son densas, pesadas y fragantes. Su efecto es más mental que el de sus compañeras. Es relajante y puede intensificar sensaciones físicas como el gusto, el tacto y el sonido.

Cannabis Rudelaris: Su tamaño es el más pequeño de su especie. Son pequeñas y compactas y con menor concentración de THC que el de sus compañeras. Esto incide en que su efecto psicotrópico sea el menor de su especie. Florece muy rápidamente.

Dentro de estas especies, podemos encontrar 2 tipos de semillas: Semillas Feminizadas y Autoflorecientes.

Semillas Feminizadas: Semillas que solo producen plantas genéticamente hembras que resultan ser las que generan flores y no polen como los machos. Su floración es fotodependiente, es decir, comenzará a hacerlo cuando detecte pocas horas de luz en el día (otoño).

Semillas Autoflorecientes: Semillas que no dependen del ciclo de luz natural para su floración; comenzará a ocurrir cuando la genética de la planta lo determine (4-6 semanas aprox.). También son siempre hembras..

Ventajas y Desventajas:

Ciclo de floración: Las semillas autoflorecientes no dependen del ciclo natural de luz del que dependen las feminizadas, es decir, florecerán independientemente del ciclo lumínico. Esto hace que las semillas autoflorecientes sean más fáciles de plantar y de cosechar que las semillas feminizadas, que sí dependen del ciclo lumínico. Puede entenderse que las semillas autoflorecientes tiene un “reloj interno” que las hace florecer independientemente del ciclo de luz al que se les exponga, y que las hace florecer antes que las feminizadas. La cantidad de luz para las semillas feminizadas en periodo de floración es de 12 horas aproximádamente.

Desde la germinación a su cosecha:

  • Semillas autoflorecientes: 60 a 70 días aproximadamente.
  • Semillas feminizadas: > a 90 días.


Producción: Como se explicó en el punto anterior, las semillas autoflorecientes florecen en un tiempo menor que las semillas feminizadas, esto hace que las semillas autoflorecientes alcancen un tamaño considerablemente menor que las semillas feminizadas, que tienen un periodo de crecimiento mucho mayor al de las autoflorecientes (las semillas autoflorecientes comienzan su floración pasada la tercera semana). Al ser las semillas feminizadas más lentas, la producción de cogollos de la planta feminizada alcanza un volumen considerablemente mayor que la planta de la semilla autofloreciente. Esto hace que las semillas feminizadas sean ideales para un cultivador más experto que tiene el conocimiento para darle el cuidado que una semilla feminizada requiere.

Cuidados: Las semillas autoflorecientes tienen un periodo más corto de crecimiento y también de floración, por lo tanto, su capacidad de recuperación frente a cualquier estímulo exterior negativo es mucho menor que el de una semilla feminizada, que tiene un periodo de vida mucho mayor para poder recuperar su estado ideal. Sin embargo, si no se abusa de fertilizantes y de estímulos fuertes en la planta, la semilla autofloreciente puede crecer idóneamente.

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